domingo, 7 de septiembre de 2014

A propósito de Capote. La belleza de los matices



Los gustos cinematográficos se parecen a los gastronómicos. Cuando somos pequeños, disfrutamos de los gustos sencillos e intensos, como el dulce del chocolate o el picante explosivo de un Peta Zeta. A medida que nos hacemos mayores, nuestro paladar se refina y empieza a valorar los matices de sabores más complejos, como el del pescado, el café o una copa de buen vino. Sabores que, con frecuencia, no pueden ser descritos con pocas palabras y merecen un análisis más detallado, más reflexivo.

Con el cine sucede algo parecido. De niños nos gustan las películas que transmiten emociones o pensamientos fáciles de entender, como las comedias, las de acción o de aventuras, películas que presentan personajes arquetípicos: el bueno, el malo, la guapa, el payaso, el triste. Y no es menos cierto que esos films siguen arrastrándonos al cine cuando somos adultos, quizás, precisamente, porque nos recuerdan la magia de nuestra infancia, de un mundo más sencillo donde todo era más claro y evidente.

Pero, a medida que maduramos, empezamos a apreciar otro tipo de películas: aquellas que se resisten a la clasificación, como las que mezclan el drama y la comedia: Películas protagonizadas por personajes de actitudes y sentimientos ambivalentes, trufados de aristas. Capote, dirigida por Benett Miller en el año 2005, es una de esas películas.

Capote, contrariamente a lo que alguien podría pensar por su título, no es un biopic del genial escritor norteamericano. Si lo fuera, probablemente se trataría de una película mucho más convencional y menos interesante. En su lugar, la obra de Miller relata un episodio – el más trascendente según su biógrafo – de la vida de Truman Capote, relativo al proceso de escritura de una de sus obras más conocidas, “A sangre fría” (In cold blood). “In cold blood”, a su vez, novela el asesinato, absurdo y brutal, de una familia de granjeros de Holcomb, un pequeño pueblo de Kansas, en noviembre de 1959.

Cuando el homicidio múltiple tuvo lugar, Capote estaba buscando un tema para su próximo libro, una historia real con la que pretendía crear un nuevo estilo literario, la novela-testimonio (nonfiction novel), mezcla de narrativa y reportaje periodístico. Al conocer el suceso, intuyó que podía aportarle el material que estaba buscando, y pidió al diario The New Yorker que le enviara a Holcomb. Una vez allí, entró en contacto con los asesinos, que fueron detenidos poco después de su fechoría, y trabó amistad con uno de ellos, Perry Edward Smith, con el cual se sentía en cierta manera identificado porque ambos habían padecido una infancia de abandono y de soledad.

Sin embargo, el principal motivo por el cual Capote quería ganarse la confianza de Smith era el convencimiento de que su nuevo libro le iba a consagrar como uno de los mejores escritores del siglo XX y que, cuanto más supiera sobre las circunstancias reales del crimen, mejor sería su obra.

Ese es precisamente el conflicto psicológico que la película explora con gran maestría. Por un lado, parece que el escritor siente una auténtica compasión por Perry; así, le alimenta cuando decide dejar de comer en medio de la depresión, le busca un buen abogado y, en más de una ocasión, le vemos emocionarse ante el destino que espera al convicto, que no es otro que la pena de muerte. Compasión que tiene su reflejo en la que experimenta el espectador por el propio Capote, un ser terriblemente necesitado de afecto y de admiración que siempre ha soportado la losa de sentirse diferente del resto de la gente.

Por otro lado, a medida que su libro va avanzando y Capote necesita acabarlo para recoger los frutos de su éxito, asistimos a la degradación moral del escritor, que llega a desear que se ejecute a los dos criminales para poder finalizar su novela.

La película trata, en última instancia, de ese proceso de deshumanización, que Miller expone de manera aparentemente objetiva, de forma que el espectador puede decidir si justificar a Capote o concluir que, al margen su genialidad, su afán de éxito le convirtió en un monstruo, un depredador al que no le importaba utilizar a las personas como conejillos de indias para alcanzar la fama.

Aquí radica el interés de la película. La ambivalencia del personaje, sus contradicciones, su grandeza y su miseria - que el recientemente desaparecido Philip Seymour Hoffmann encarna a la perfección – escapan a la clasificación y hacen de él alguien turbadoramente fascinante, terriblemente humano.
Después de publicar A sangre fría, Capote no fue capaz de acabar ninguna otra novela hasta que falleció en 1984, víctima del alcoholismo y la depresión. El epígrafe de su última obra inacabada reza así:

“Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”


lunes, 26 de noviembre de 2012

Días de resaca (electoral) - Elecciones catalanas 2012

Días de resaca (electoral)




Las elecciones catalanas de ayer domingo nos han deparado alguna sorpresa que otra. Paso a hacer algunas consideraciones, totalmente subjetivas y sin ánimo de ofender a nadie.

CIU
Mas quiso aprovechar el momento de efervescencia creado a raíz de la última Diada para capitalizar el voto independentista y meter debajo de la alfombra su agresiva política de recortes - obligados o no, eso lo dejo a criterio del lector. El tiro le ha salido por la culata, porque pocas veces el ganador de unas elecciones ha sido tan claramente el perdedor de la noche. El electorado catalán no es tonto, y ha venido a decirle a Mas que se le ha visto el plumero: muchos catalanes están dispuestos a embarcarse en la aventura independentista, pero no van a dejar que el barco esté capitaneado por un partido que se ha subido a bordo en el último momento y por la puerta de atrás.

ERC
Para esos mismos votantes independentistas, ERC es the real thing, un partido que siempre ha defendido lo mismo, y no un oportunista. Es evidente que, aparte de despertar a un electorado que no había participado en las elecciones del 2010, se han llevado todo el voto que ha perdido CIU. Parte del mérito la tiene Oriol Junqueras, un hombre que, a pesar de su presencia discreta, es un tipo sensato, lejos de líderes republicanos de infausto recuerdo demasiado propensos al estrambote.

PSC
¿Quo vadis PSC? Me parece francamente lamentable que el segundo partido de Catalunya - sigue siéndolo por votos - haya encadenado a dos líderes tan grises como Montilla y Navarro. Una formación con esa base social, con cuadros bien preparados y que aspire a gobernar no puede permitirse el lujo de ser liderada por políticos tan faltos de carisma, por muy trabajadores, honestos y buenos chicos que sean. El votante socialista merece algo más. Lo único que me extraña es que sólo hayan perdido 50.000 votantes.

PP
El PP ha ganado tan sólo un escaño, y se queda en lo que probablemente es su techo electoral en Catalunya. Por mucho que el PP de Catalunya juegue a matizar las palabras que llegan de Madrid, la conducta prepotente y la sordera de la que hace gala el gobierno hacen que muchos catalanes, por más que desprecien otras opciones, no les votarán nunca. Bien es cierto que parte del voto anti-independentista se lo ha llevado Ciutadans, pero si este último partido no existiera, el PP tampoco podría capitalizar todo su voto.

ICV-EUiA
Los ecosocialistas han jugado su partido, y lo han hecho bien. Se les nota incómodos en el bloque independentista, por mucho que defiendan que, ante todo, están a favor del derecho a la autodeterminación. Por ello, ha sido acertado su enfoque de subrayar la defensa de los derechos sociales, que es su marca identitaria y cuyo léxico conocen bien.

Ciutadans
Se mire como se mire, Ciutadans ha conseguido un gran resultado. Ha triplicado su número de escaños, y prácticamente también de votos. A diferencia del PP, ha conectado mejor con el hartazgo de parte de la sociedad catalana que está cansada de la retórica nacionalista, pero no se identifica con la derecha y/o con las formas del PP. El reto para Ciutadans - al que se enfrenta, en realidad, desde su creación - es acabar de definir qué ofrece más allá del antinacionalismo. Rivera es un orador muy competente, aunque a veces debería moderar sus formas, un tanto agresivas.

CUP-Alternativa d'Esquerres
Los outsiders. Tiene mucho mérito, con la carencia de medios y de cobertura televisiva - no participaron en ningún debate - haber conseguido tres escaños y más de 125.000 votos. Ahora tendrán que demostrar que, más allá de dar la sorpresa, pueden defender con solvencia sus ideas. Y no se dejen engañar por la apariencia de cantante de grupo de ska de su líder: David Fernández habló ayer mejor que muchos líderes de partidos tradicionales. Será interesante seguirle.

martes, 22 de noviembre de 2011

Marionetas y chorizos



La contienda electoral del pasado domingo nos ha dejado los resultados vaticinados: una aplastante victoria del Partido Popular de Mariano Rajoy, que se ha llevado de calle 186 escaños, frente a los paupérrimos 110 del PSOE, liderado - es un decir - por Rubalcaba. El resultado es un éxito para algunos y un desastre para otros, pero tanto los primeros como los segundos harían bien en moderar su alegría y su desazón, porque los auténticos vencedores no son los votantes y acólitos de Partido Popular. Son, ni más ni menos, las mismas personas e instituciones que gobernaban este país antes de las elecciones: los bancos, otras instituciones del sector financiero, y en el mejor de los casos otros países europeos.
Me diréis que exagero, y no creo que exagere ni un pelo. Permitidme que os dé tres ejemplos. No son del año pasado, ni de hace un mes. Son tres noticias aparecidas hoy mismo.

1. Fitch exige al PP que "sorprenda" al mercado con reformas y recortes fiscales.

Fitch, como ya sabréis, no es un señor que votó al PP en las últimas elecciones. Fitch es una de las tres principales agencias de calificación de crédito a nivel mundial, junto con Moody's y Standard and Poor's.  Estas tres empresas jugaron un papel básico en la crisis financiera que se inició en el año 2008, y que todavía colea, ahora derivada en crisis de la deuda soberana. Durante años las tres rating agencies estuvieron dando sus máximas calificaciones a las obligaciones de deuda colateralizada (collateral debt obligations, CDO) que enmascaraban hipotecas subprime. La confianza aportada por estas calificaciones llevó a bancos, países y particulares a invertir en estos productos tóxicos, y el resultado es bien conocido por todos. Ni una de ellas ha pagado un solo €, ni ha devuelto siquiera los honorarios que cobraron por un trabajo tan nefastamente realizado.

Pues bien, de acuerdo con Fitch, el PP debe aprovechar la arrolladora victoria del domingo para lanzar "una reforma estructural y fiscal ambiciosa y radical" que sorprenda positivamente a los mercados.
Precisamente esta agencia rebajó la calificación de España el pasado 7 de octubre, de AA+ a AA-, lo cual contribuye a aumentar la prima de riesgo de España y nos obliga a endeudarnos a un tipo de interés superior. Estos son los señores que se permiten el lujo de decirle al partido ganador de unas elecciones democráticas cuál debe ser su programa de gobierno. Alguien que no ha sido votado por nadie y que, de hecho, está en el origen de la presente crisis. Tócate las narices.


2. Saxo Bank: el gobierno español debe subir impuestos
Saxo Bank, no confundir con uno de los hits del momento Saxobeat, es un banco danés creado en 1992. Saxo Bank obtuvo su récord de facturación en 2008, el año que empezó la peor crisis del capitalismo desde el crack del 29. Ese mismo año, rehusó participar en un paquete de crédito creado por el gobierno danés bajo el argumento de que "perdería dinero".  Por lo demás, no hay que olvidar que los bancos no fueron actores secundarios en la crisis. Fueron ellos quienes adquirieron los activos tóxicos, los empaquetaron en los CDO que hemos mencionado antes y los vendieron a otros bancos y, en última instancia, a los particulares. Y no hace falta decir que si alguien disponía de medios para comprobar la calidad de los CDO eran las instituciones financieras, tanto si no más que las autoridades nacionales y desde luego que los ciudadanos de a pie.
Ahora uno de estos bancos le dice al gobierno de un país soberano que ha de subir impuestos. Alguien que no ha sido votado por nadie y que, en mayor o menor medida, también ha jugado un papel en el embrollo. Tócate otra vez las narices.

3. Merkel: Rajoy tiene un "mandato claro" para realizar "reformas rápidas"
La Sra. Merkel no necesita presentación. Es la canciller alemana, la persona que, a todas luces, corta el bacalao en Europa hoy en día, siempre secundada por su fiel escudero Sarkozy, que se ha lanzado en brazos de Alemania para poder conservar, mire usted por dónde, la triple A en el rating de Francia, esos que dan las agencias como Fitch. Precisamente hace dos semanas, Sarko manifestó con resignación: "si pierdo la triple A, estoy muerto".
Es de agradecer que al menos alguien se atreva a ejercer de líder, pero echando la vista atrás resulta que Angela Merkel es canciller de Alemania desde el año 2005, un par de años antes al menos que la dichosa crisis. Y si los bancos y las rating agencies fueron protagonistas, los Estados fueron al menos estrellas invitadas en el drama. ¿Dónde estaban las agencias gubernamentales encargadas de supervisar los mercados financieros? ¿Por qué las legislaciones nacionales permitían la concesión de créditos basura, la creación de innovadores productos financieros y su venta sin investigar qué había detrás de ellos? ¿Por qué se mantuvo el mercado de derivados desregulado durante los años 90 y 2000?
Y al margen de la posible responsabilidad que Merkel pueda tener en este desastre global, una cosa está clara: somos los españoles quienes hemos decidido quién queremos que nos gobierne - ya sea votando a favor del PP, en contra, en blanco, o metiendo una rodaja de chorizo en el sobre electoral, como ocurrió en un colegio electoral gallego (ver imagen). Y ahora viene una dirigente de otro país a marcarnos la pauta. Alguien que no ha sido votada por nadie (al menos aquí), y que en el mejor de los casos es cómplice de nuestros males. Tócatelas otra vez, Sam.

Tres ejemplos. Bancos, agencias de rating y gobiernos extranjeros, decidiendo lo que tenemos que hacer, tan sólo dos días después de la "fiesta de la democracia". Ya sé lo que me diréis: it's the economy, stupid. Ciertamente. Pero que luego nadie tenga la desfachatez de decirnos a los Indignados que esta no es la democracia de los mercados. Desde luego no es la democracia de los ciudadanos.

martes, 18 de octubre de 2011

Vértigo, de Alfred Hitchcock


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La cámara parece alejarse del objeto que está siendo filmado; el fondo se ve cada vez más pequeño y, sin embargo, el objeto mantiene su dimensión original. Como resultado, el espectador experimenta una sensación de desequilibrio: acaba de contemplar un “Vertigo shot”. El nombre de este efecto cinematográfico no viene únicamente del vértigo que produce, sino de una de las obras maestras de Hitchcock, que en España recibió el mismo título que la novela de Boileau y Narcejac en la que estaba inspirada: De entre los muertos.
Vértigo es excepcional desde el primer segundo hasta el último, y buena prueba de ello son sus títulos de crédito. Los credits se sobreponen a los evocadores ojos de una mujer que parecen recordar un pasado lejano, quizás inexistente, para luego alternarse con una serie de espirales y unos gráficos de colores cambiantes. Hitchcock ha empezado a jugar con nosotros: ¿estamos asistiendo a un sueño? ¿quizás a la proyección gráfica de un delirio? A continuación en la primera escena concoemos el origen de la acrofobia del protagonista, y es donde se utiliza por primera vez en el cine el Vertigo shot.
La gala de artificios técnicos no ha hecho más que empezar: brumas que se sobreponen a personajes venidos del más allá, planos diagonales que provocan inestabilidad… mención aparte merece el uso de los colores, tanto en escena como por la grabación con lentes de diferentes tonalidades. Colores primarios como el verde de la falda de Madeleine o el carmesí apasionado y desasosegante del restaurante Ernie’s, que el director utiliza para transmitir los sentimientos de los actores como si fuera un pintor impresionista.
Claro está, unos buenos efectos no son suficientes para hacer una buena película. Vértigo también es excelente en las facetas clásicas, empezando por su guión. Un guión del que parece difícil eliminar una sola palabra, como demuestran los sugerentes diálogos entre Madeleine (Kim Novak) y Scottie (James Stewart), que se cortejan con una danza verbal aparentemente inocente pero cargada de dobles sentidos, o la sutil ironía de la conversación entre Scottie y su amor de juventud y ahora amiga Midge. Y no se trata sólo de lo que el guión “dice”, sino de cómo Hitchcock emplea los detalles para enriquecer la historia: en una sola bajada de ojos, por ejemplo, entendemos que Midge sigue totalmente prendada de Scottie, y comprendemos cuánta soledad ha experimentado por ese amor no correspondido.
Vértigo es también una oda a San Francisco, bella como nunca. Una de las pocas ciudades de EEUU en las que las casas huelen a historia. Casas victorianas de techos altos y decoración elegante,  pintadas con llamativos colores – otra vez los colores. Por no hablar de la misión jesuita que tanto protagonismo tiene en la historia. Una misión en la que rara vez se ve un religioso, y en la que no parece haber rastro de Dios.
Y sí, por supuesto, James Stewart y Kim Novak están sublimes. El personaje de Stewart provoca el curioso, por no decir inédito, efecto de ganarse al espectador en los primeros compases de la película para, poco a poco, generarle un sentimiento de compasión, desconfianza e, incluso, repulsión a medida que su obsesión va aumentando. Porque, como decía la canción, lo de Scottie no es amor sino obsesión. Primero por una mujer casada que él ha idealizado y que está más cerca de la esquizofrenia que de la realidad. Y luego por una persona muerta, hasta el punto que no dudará en utilizar a otra persona para que se “transforme” en Madeleine y ésta pueda revivir – una especie de necrofilia “light”, si me permitís la expresión.
Hay que reconocer en cualquier caso que Novak es capaz de volver loco al más cuerdo de los hombres, porque pocas veces una mujer ha sido tan sugerente enseñando tan poco como esta Madeleine. Una de esas rubias que tanto le gustaban a Hitchcock – conocido por enamorarse de sus actrices principales en cada película. No busquéis ni un escote ni una minifalda en esta rubia platino. Madeleine cautiva al espectador, y hace enloquecer a Scottie, por lo que insinúa, por el misterio que derrocha cada una de sus miradas al vacío, por sus silencios, cuando no por esa (¿falsa?) fragilidad que hace creer al iluso Scottie que él es su salvador.
Finalmente, no quisiera olvidar a los dos actores secundarios, Tom Helmore en el papel de Jon Elster y Barbara Bel Geddes en el de Midge – ambos contrapunto perfecto de los dos protagonistas, el inocente Scottie y la misteriosa Madeleine. No desvelaremos quién gana la partida al final de la película; si algo nos enseña Vértigo es que el misterio es la antesala de la seducción. Y me gustaría que Vértigo os sedujera tanto como a mí.  



domingo, 4 de septiembre de 2011

Reforma exprés de la Constitución:Lo bueno, lo feo y lo malo

Reforma exprés de la Constitución: Lo bueno, lo feo y lo malo




El Congreso aprobó el pasado 2 de septiembre una histórica reforma de la Constitución para introducir la obligación de estabilidad presupuestaria por parte de todas las Administraciones Públicas españolas. Histórica no sólo por ser la primera modificación relevante de nuestra Norma Fundamental, sino por haber sido aprobada con el único apoyo de dos partidos, lo cual constituye una auténtica ruptura con el espíritu de consenso que forjó el texto de 1978. La reforma, negociada por PSOE y PP en pocas horas, presenta aspectos positivos (Lo bueno), así como elementos escasamente edificantes (Lo feo) y otros que cuando menos deberían llevarnos a la preocupación (Lo malo).

Lo bueno

Como aspectos positivos cabe destacar dos. En primer lugar, los dos principales partidos del país han conseguido ponerse de acuerdo en algo. En un país acostumbrado a la política de tierra quemada y la guerra de trincheras, y tras discrepancias en temas tan sensibles como la política económica, la reforma del Poder Judicial o el terrorismo, el consenso entre PSOE y PP no deja de ser novedad. En segundo lugar, reformar la Constitución para incluir el compromiso de equilibrio presupuestario nos mete en el grupo de Alemania y otros países como Francia que parecen haberse tomado en serio la crisis. Y puestos a estar en un grupo, mejor que sea el de Alemania y Francia que el de Portugal, Grecia o Irlanda, incómodos compañeros de viaje con los que España ha sido asociada demasiadas veces en los últimos dos años.

En cualquier caso, y a pesar de los parabienes que Merkel y Sarkozy han dispensado a España por la medida que el Congreso acaba de adoptar, los mercados no parecen tan impresionados; la prima de riesgo (medida como diferencial del rendimiento del bono español respecto del bono alemán) alcanzó el mismo 2 de septiembre los 311 puntos básicos, el nivel más alto desde inicios de agosto.

Lo feo

Lo feo es cómo los dos partidos mayoritarios han marginado al resto de formaciones. En 1978 se llegó a un amplio consenso para redactar una Constitución que reflejara la variedad de opciones políticas del país. La propia composición del órgano de redacción, una ponencia de siete diputados que fueron llamados los Padres de la Constitución, si bien no incluía a determinadas sensibilidades (grupos a la izquierda del PCE) y regiones (Galicia y Canarias, por ejemplo), supuso un gran esfuerzo de representatividad del conjunto de la población española. Los Padres de la Constitución fueron Gregorio Peces-Barba (PSOE), Manuel Fraga (Alianza Popular, hoy PP), Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero de Miñón (UCD), Jordi Solé Tura (PCE) y Miquel Roca i Junyent (Minoria Catalana y PNV),

La reforma que se acaba de aprobar se ha cocinado de una manera muy diferente. Fue negociada por el gobierno y el principal partido de la oposición en pocas horas, y el Congreso rechazó hasta 18 enmiendas propuestas por el resto de partidos. El día de la votación PSOE y PP intentaron conseguir que al menos CIU se abstuviera de la votación, posibilidad que fue vetada por IU al impedir que se votaran dos enmiendas transaccionales sugeridas para conseguir la abstención del partido catalán. El resultado es que la reforma fue aprobada por 316 votos a favor, 5 en contra y la ausencia de 29 diputados.

El mensaje lanzado por PSOE y PP al negociar el nuevo texto por su cuenta es claro: la grave situación económica justifica la adopción de esta medida prescindiendo del consenso de 1978, en una semana y con “estividad” – en pleno agosto - y alevosía. Sin embargo, parece que la gravedad de la coyuntura antes justificaría un gran pacto de fuerzas políticas, y no la bilateralidad pretendida por PSOE y PP. España ya tuvo un sistema bipartidista, y resucitar ahora a Cánovas del Castillo y Sagasta se antoja algo anacrónico.

Por todo ello, tiene razón Duran Lleida cuando clama que se ha roto el pacto constitucional. Si el PP gana las próximas elecciones generales de noviembre pero no alcanza la mayoría absoluta, como anticipan algunas encuestas, será interesante ver cómo se aproxima a fuerzas como CIU, PNV, o UPD, a las que ahora ha preterido. El PSOE tiene menos que temer a corto plazo ante lo improbable de que pueda acceder al poder incluso mediante pactos post electorales, pero hay gestos que no se olvidan fácilmente.

Lo malo

Lo malo, por no decir lo peor, es cómo se ha ninguneado a la ciudadanía, negándole el derecho a pronunciarse en referéndum sobre una reforma de la Constitución de este calibre. Esta es la crítica que hicieron a PSOE y PP el día de la votación tanto IU como ICV, BNG, Nafarroa Bai o UPyD. La Carta Magna sólo se había modificado una vez en más de treinta años de historia, en 1992, por exigencias del Tratado de Maastricht. La reforma, que afectaba al artículo 13.2 de la Constitución, obedeció a la justificada necesidad de reconocer el derecho al sufragio de los ciudadanos extranjeros en las elecciones municipales. Se trataba entonces de dar un derecho a quien no lo tenía, y en buena lógica el cambio no suscitó recelos o críticas, por lo que no habría sido justificado activar la maquinaria del referéndum, que obviamente es costosa en tiempo y recursos.

Este caso es muy diferente. La Constitución Española dice muy poco sobre el modelo económico a seguir. A grandes rasgos, el Título VII (‘Economía y Hacienda’) establece una economía de mercado en la que el Estado puede intervenir para “atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y su más justa distribución” (artículo 131 CE). En esta música caben muchas melodías: desde una economía ampliamente intervenida hasta las formas más extremas del laissez faire laissez passer, pasando por las recetas intermedias del keynesianismo propio de la socialdemocracia. Y así debe ser; la Constitución es el campo de juego y las reglas básicas, y corresponde al gobierno de turno decidir si juega con un 4-4-3 o un 5-3-2, en función de su color político y la coyuntura económica del momento.

La reforma que se acaba de aprobar, al margen de la opinión de cada uno sobre las virtudes del principio de equilibrio presupuestario, quiebra esta manera de entender la Constitución. El nuevo texto del artículo 135 establece que “Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria”, prohibiéndoles incurrir en déficits que superen los límites establecidos por la UE y, a nivel interno, mediante Ley Orgánica. Específicamente, la Constitución proclama que el pago de la deuda pública “gozará de prioridad absoluta”. ¿Prioridad por delante de qué? Parece bastante claro: por delante del gasto en otras partidas, como sanidad, educación o infraestructuras.

Exigir a los poderes públicos que sus cuentas estén equilibradas por encima de cualquier otro objetivo es una premisa de la economía neoliberal. Por mucho que el equilibrio presupuestario se haya demostrado positivo en diferentes ocasiones y países, incluso sus más acérrimos defensores deben reconocer que marcarlo a fuego en la Norma Fundamental va más allá de las reglas básicas de juego que deberían ser el solo contenido de la Constitución. La mejor prueba de ello es que la única fuerza parlamentaria que había propuesto dicha medida hasta la fecha era el PP, que ahora está visiblemente satisfecho por haber conseguido convencer al gobierno.

De hecho, llama poderosamente la atención que haya sido Zapatero, líder del partido socialista, quien haya decidido constitucionalizar el principio de estabilidad presupuestaria, algo que casa mal con su insistencia en mantener las políticas sociales contra viento y marea incluso en estos tiempos de crisis. Rubalcaba por su parte está que se sube por las paredes. Una de sus bazas para ganar las elecciones, o al menos para hacer menos dura la caída, era el guiño a los jóvenes y al sano magma de inquietud y cabreo que llamamos Movimiento 15M. El pasado domingo 28 de agosto el 15M salió a la calle en toda España con la sensación de que el PSOE le estaba tomando el pelo, y parecía decirle al líder socialista aquello de ‘Yo no soy tonto’.

Lo que está claro es que la reforma, a diferencia de la que afectó al artículo 13.2 de la Constitución, es una “decisión política de especial trascendencia”, que son las que pueden ser sometidas a referéndum según el artículo 92 de la Carta Magna. No es obligatorio, pero sería un síntoma de salud democrática que, ya que no se ha contado con el resto de partidos, PSOE y PP al menos consultaran a la ciudadanía sobre el cambio.

En los últimos años una preocupación creciente de la clase política, no sólo en España sino en toda Europa y el resto de regiones con regímenes democráticos, es la desconexión entre el ciudadano y los poderes públicos. Los partidos hablan a menudo de esta desafección, pero raramente pasan de la fase de diagnóstico para preguntarse las causas del desinterés de la ciudadanía. PSOE y PP deberían pararse a reflexionar si aprobar una modificación de la Constitución que determina nada más y nada menos que el modelo económico del país, y hacerlo en una semana y sin someterla a referéndum, es la mejor manera de acercarse a sus potenciales votantes.

Lo bueno, lo feo y lo malo. Un western de incierto final está servido. Lo único seguro ahora mismo es que la reforma da alas al movimiento 15M y asegura el conflicto entre el partido que salga vencedor de las próximas elecciones y el resto de formaciones, dificultando cualquier pacto de gobierno después del 20N. El tiempo dirá si la medida fue un acto de responsabilidad política o un eslabón más en la sumisión de la política al dictado de los mercados.

martes, 3 de mayo de 2011

Mourinho como ejemplo


Cuando era pequeño me encantaban las videoconsolas. Podía pasarme horas delante de la pantalla avanzando por escenarios de fantasía, perdido en mundos inexistentes poblados de monstruos, karatekas o seres imaginarios que conducían coches de carreras o intentaban evitar que liberara a una princesa. Las horas pasaban sin darme cuenta hasta que mi madre me llamaba para la cena, y sólo entonces me daba cuenta de que, realmente, estaba hambriento.

Sin embargo esta afición a veces resultaba muy frustrante para mí; por algún motivo, los videojuegos nunca se me dieron excesivamente bien. Y no tardé mucho en darme cuenta, ya que tenía la desgracia – o la suerte – de tener en casa a mi “peor enemigo”: mi propio hermano Álex, que era un excelente jugador. No importaba el videojuego, ya fuera un beat’em up como Double Dragon, un clásico de lucha estilo Street Fighter II o cualquiera de los deportivos, mi hermanito casi siempre me ganaba. El uso del diminutivo no es casualidad: Álex era, es, mi hermano pequeño. Eso era lo peor, lo que más me dolía. Su superioridad alteraba el orden de las cosas. El hermano mayor ha de ser siempre el responsable, el que da ejemplo, el que abusa un poquito del benjamín. Y desde luego ha de ganar en el fútbol, en el Trivial Pursuit y en los videojuegos.

Esa es mi primera experiencia, o mis primeras repetidas experiencias, de un fenómeno constante en la vida de cualquier persona: perder. El fracaso, meter la pata, cagarla, ser peor que el de al lado. Y ser peor que Álex en los videojuegos me fastidiaba enormemente. Creo que nunca se lo confesé – el hecho ya era suficientemente duro de por sí para añadirle la humillación de reconocer ante él que era consciente de su superioridad. Lo que sí recuerdo es que, en lugar de aceptar mis derrotas, con frecuencia inventaba excusas para justificar el resultado adverso: haces trampas, siempre utilizas la misma técnica – daba lo mismo, la utilizara o no acababa ganando, y cuando yo intentaba copiarle me vencía con otra nueva -, tú has jugado más – falso, los dos estábamos igual de enganchados -, es que me dolía el dedo – lo que me dolía era el orgullo.

Estos recuerdos agridulces me vinieron recientemente a la memoria al ver el espectáculo bochornoso que está dando Don Jose Mourinho con el temita del Barça y la supuesta conspiración en la UEFA para favorecer a su equipo rival. Vaya por delante que Mourinho es un ganador. Un entrenador hábil y valiente que se merece todos y cada uno de sus triunfos. Me parece especialmente meritorio lo que consiguió el año pasado con el Inter: el triplete Scudetto, Copa y Champions League, eliminando al que para muchos era y sigue siendo el mejor equipo de fútbol actual, su odiado Barça. Tiene mérito porque Mourinho ha dado con la fórmula anti Barça: no dejar que el equipo culé tenga el balón, mantener una defensa muy bien organizada y aprovechar los contragolpes para marcar. No es un fútbol vistoso. Con esa estrategia nunca le endosará un 5-0 al Barcelona. Pero le sirvió el año pasado en Champions con el Milan, y le sirvió hace dos semanas en la Copa del Rey con el Madrid, y le felicito por ello.

Ganar no es fácil. Requiere esfuerzo, perseverancia y confianza en uno mismo. Adquirir estas habilidades es algo que se consigue con tiempo. Cuando somos pequeños nos faltan todas ellas: nos gusta la recompensa inmediata, no sembrar para cosechar. No queremos ni sabemos esperar nuestro momento. Y por encima de todo no poseemos todavía el combustible principal: la autoestima. Al primer contratiempo pensamos que no somos capaces de conseguir nuestro objetivo y desistimos.

Aprender a ganar es, por tanto, difícil. Pero es mucho más difícil aprender a perder. Con frecuencia, cuando uno pone ese esfuerzo, esa perseverancia y esa confianza acaba obteniendo lo que se propone. Ganar es algo que está a nuestro alcance, el resultado lógico de una actitud combativa, y ser capaz de ganar es un síntoma de madurez personal. El fracaso en cambio es un suceso que se impone a ese orden, al esquema natural de las cosas. A veces, incluso cuando hemos puesto lo mejor de nosotros mismos, cuando hemos sido pacientes y hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance, perdemos. No es cierto, salvo en las películas de Disney o en libros de autoayuda, que uno pueda conseguir absolutamente todo lo que se proponga ni que baste con desear y luchar para alcanzar nuestros objetivos. Y aceptar esta verdad irrefutable, entender que tenemos limitaciones, cometemos errores e incluso cuando no los cometemos existen fuerzas más allá de nuestro alcance que dan al traste con nuestras esperanzas, es el siguiente paso en el camino a la madurez después de aprender a ganar.

Los errores arbitrales son parte del fútbol. A veces favorecen a un equipo, a veces a otro (adjunto un link del portal Sportinguista que analiza los errores arbitrales que favorecieron a Mourinho en las dos Champions que ganó en 2004 y 2010 con el Oporto y el Inter: http://foro.portalsportinguista.com/viewtopic.php?f=15&p=1342321). Es un hecho tan evidente que sonroja mencionarlo, aunque en los últimos días parezca necesario. Mourinho (ni José, ni Pepe, Mourinho) es un ganador, pero le falta aprender algo que distingue a las leyendas de los excelentes: saber perder. Ni existe contubernio judeo-masónico a favor del Barça, ni mi hermano hacía trampas cuando me endosaba la enésima paliza jugando al International Superstar Soccer. Y cuando antes lo entienda el entrenador luso, antes podrá el Real Madrid centrarse en lo que se tiene que centrar: jugar a fútbol y reivindicar su nombre y su historia. Desprestigiar la competición que le ha dado mayor fama a nivel mundial me parece ridículo, escasamente útil y, en última instancia, impropio de un entrenador y un club de esta talla. Palabra de culé.

jueves, 10 de febrero de 2011

The best of times is now (and a moral) - On La Cage aux Folles

The synopsis of La Cage aux Folles is not likely to drag the crowds to Longacre Theatre: Laurent invites his fiancée and her ultraconservative parents for diner to his family house. The problem is that Laurent's family is formed by his gay father and the boyfriend of the latter, owner and main artist respectively of a club at Saint Trophez, something Laurent would rather conceal. But bear with me, because this play is worth watching. Let me give you three reasons.

In the first place: Douglas Hodge, who plays the role of Albin, the transvestite lover of Laurent's father. Hodge performs in the best tradition of male actors posing as women. This includes, in my personal and surely arbitrary account, Dustin Hoffmann in Tootsie, Robbie Williams in Ms. Doubtfire, and of course and above all, Jack Lemmon in Some Like it Hot. It is very easy to be excessive in these kind of roles, but Hodge manages to be exactly what Albin is: an effeminate man in all his female glory, not a hystrionic likely to make the audience raise an eyebrow. Moreover, Hodge mesmerizes with his singing abilities, delivering a great range of tones without losing the power of his voice. He's so great that he dwarfs former Frasier actor Kelsey Grammer (Laurent's father), who didn't seem to keep his tone more than once, in spite of his correct acting.

The second reason are the Cagettes, the dancers in the transvestite show at La Cage aux Folles. Not only do they have incredible dancing abilities in a variety of styles, from Can-can to something-close-to-ballet, including a mix between dancing and acrobatics (check "the birds' dance"). Also, their rhytmic skills are combined with what I would dare to call dancing humor. The Cagettes constantly play with the audience, they challenge and joke with them with a pelvis movement or a twisted tongue, turning the experience into sheer enjoyment. Eventually, you end up buying their make-believe theme "The best of times is now".


The third reason to recommend this play, you'll have to forgive me, is the moral of the story. Laurent, the son of the gay couple, feels forced to ask his "false" mother Albin to leave the house during the dinner, to avoid conflicts with his fiancée's right-wing father, a defender of "traditional family values". In the end, however, he comes to realize that Albin is as much his mother as a biological mother can be, and no pressure or ill-conception by other people justifies denying him that acknowledgement. The bottom line is that the concept of mother, father, and more broadly, family, has more to do with whom has raised and taken care of you when you were a child, than with merely accidental circumstances, such as an spermatozoid or an ovule. I guess this message was quite revolutionary in 1973, when Jean Poiret wrote the original French play. Well, when the United States pass an Act to define marriage as a union between a man and a woman (the DOMA), and in countries like Spain hundreds of thousands of people demonstrate in defense of traditional family, we might still be in need of some morals.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cosas veredes, amigo Sancho - la nueva ortografía del castellano


"Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras". Esta expresión, atribuida al parecer erróneamente a la obra más universal de la lengua castellana, viene al pelo al examinar algunas de las normas que está a punto de aprobar la RAE en materia de ortografía.
No es mi intención dar cuenta de todas las modificaciones que introduce la nueva Ortografía de la lengua española. Entre otras cosas porque la obrita tendrá unas 800 páginas, a pesar de que los académicos han afirmado con notable sentido del humor que "será muy sencilla". Para un avance de los cambios, os remito a un link http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=1597.

Simplemente quería llamar la atención sobre dos novedades especialmente llamativas:

1. Las letras ch y ll desaparecerán del alfabeto, quedando como dígrafos, es decir dos letras que representan un solo sonido. Para los que aprendimos a recitar el alfabeto en el cole, sin llegar a entender nunca por qué después de "ce" cantábamos "ceache" y tras "ele" recitábamos "elle", se trata de una muerte lingüística bastante lógica.

2. A partir de ahora podremos escribir "k" en lugar de "qu". Es decir, será correcto escribirle a nuestra amada "Te kiero", o apuntar en la lista de la compra "medio kilo de keso". No deja de ser curioso que una forma de escribir que ya estaba totalmente extendida en los "sms" o mensajes de texto pase ahora a ser bendecida por la institución que limpia, fija y da esplendor. Aunque alguna vez me haya reconocido en las críticas, se trata de una lección para los pedantes que con frecuencia denostan cualquier novedad en la escritura del castellano. Las lenguas son entes vivos, y como tales evolucionan. Es lo ke hay.

lunes, 25 de octubre de 2010

Sharing, exhibitionism and gossip- On The Social Network

http://www.youtube.com/watch?v=lB95KLmpLR4

My friend Paco Velilla once said that "Nobody is as ugly as in his ID picture, nor as handsome as in his Facebook profile picture". This quote certainly conveys a facet of Facebook: we all try to look good, or maybe just give the best image of ourselves, in "the" social network.

So what's all this Facebook mania about? Why do 500 million people in the world have a Facebook account? These questions were keeping me company as I was coming back home after watching The Social Network, a supposedly reliable depiction of the origins of Facebook - and the ugly things his creator, Mark Zuckerberg, did on the way.

Basic and foremost this webpage is about sharing. Even its fiercest critics must admit that Facebook offers wonderful possibilities of communicating with people and telling them about oneself - what you think, how you feel, what music you like, or even what you're doing right now, live. This is especially great when the people you care about are far away, and you can't just give them a call and meet in half an hour.

But let's face it. Facebook wasn't born to keep in touch with your mom or with that friend you made while you were traveling in Bolivia. In my case, it has never crossed my mind to suggest my parents to create themselves an account to know more about me now that an ocean separates us. Maybe it's because I don't want them to see that picture my "good" pal has tagged where you can see me far beyond tipsy in a New York joint.

Therefore, there must be other reasons why a staggering 1 in 12 human beings have a Facebook account. The Social Network talks about that. As a matter of fact, that's the very explanation of the creature's origin. One night of February 2004 Mark Zuckerberg was dumped, deservedly dumped, by his last date - a clever girl that realized that Mark was obsessed about social success, college fraternities and the like. Part as a revenge and part as a way to show off that he could do something "big" or, in other words, to get attention, that very same night he created an application in which guys could compare the degree of Harvards' girls "hotness" - yeah, quite cheesy, but effective: in 4 hours 450 people checked 22.000 pictures. Zuckerberg profited to disseminate nasty comments about his frustrated date; a pathetic and sad reaction.

And here we have our first cause of Facebook's success: pure gossip. The guys that surfed Facemash (Facebook's embryo) that night of 2004 didn't just want to see hot girls - they could arguably do that in other Internet sites, and with hotter pics ;-) - they wanted to see the pictures of girls they knew.  Facebook feeds from that idea and takes it to a higher level: users get to see not just pictures, but all that information that I previously said users want to express: feelings, political beliefs, literary likes, and most important - their relationship status! And they get that information not just from close friends and relatives (who has 300 friends and relatives?), but from people they have just met. That's probably the key of its success: Facebook users open up their privacy, allowing recent acquaintances to delve into their pictures, experiences, in short, into their lives, at pleasure.

You may be thinking that this is a little bit far fetched, as many of us won't publish really relevant information in our Facebook profiles. That's a fair point, but think for a moment: would you show a guy that has just been introduced to you the pictures of your last romantic trip with your girlfriend? Probably not, and yet the next day when you receive his friend's request - let's say he's a college mate of a buddy of yours - you won't hesitate much in accepting it.

Hence, the next question is quite obvious: why do we do that? Why are we so easily letting people encroach in our privacy? I suggest two answers. I already gave the first one, albeit implicitly: because the only way to check someone's Facebook account...is having a Facebook account! I bet you the astonishing figures of users would be much less impressive if you could just access the information without previously offering your own in exchange - quid pro quo, as the old saying goes.

As to the second one, that's where my pal's quote will give us a hint: we are in Facebook not only to show, but to show off; not only to exhibit, but because of the exhibitionist in us. We want the world to think that we are "as handsome as in our profile picture", that we read a classic every once in a while or that nobody parties like us. In other words, we need attention as Zuckerberg - hopefully a little bit less - needed it.

What's the difference then between communicating and bragging? The limits are hazy. Ascertaining it is  as difficult as knowing when a blogger is sharing ideas or just pretending he has something interesting to say... In the end, the answer is only in the reader - and in the Facebook user.

sábado, 2 de octubre de 2010

Guile

guile |gīl|nounsly or cunning intelligence he used all his guile and guts to free himself from the muddle he was in.DERIVATIVESguileful |-fəl| adjectiveguilefully |-fəlē| adverbORIGIN Middle English : from Old French, probably from Old Norsecompare with wile .
interesting...

martes, 21 de septiembre de 2010

Open program for the SBA elections



Dear friends,

As some of you already know, I'm running for one of the three individual positions that LL.M.s have in the Student Bar Association at NYU School of Law. The Student Bar Association is the main body of representation of students in the Law School, so we LL.M.s wanna make sure our voice is heard there!

My Personal Statement (aka Program) is below. However, I want it to be a starting point, that is I ask you to please make your suggestions, criticisms, etc., either here or in my Facebook account. That's why I prefer to call it an Open Program!


Dear fellow LL.M. students,

There are no magic formulas to being a good representative of a students’ body. I’ve had the chance to represent my peers both in high school and at University, where I was elected spokesperson of my class and later served as students’ rep in the Law School Council. It was during those years that I learned that you can promise many things, but in the long run the only reason justifying the confidence of your classmates is being and behaving as just what you are, a delegate. That is, someone who has been elected to convey the voice and needs of his or her peers, not to use the position as a platform to advance personal interests.

However, it goes without saying that I have some ideas on what the Law School should be and how it could be more useful for the LL.M.s. Here are some of them:

The LL.M. Program shall never be just a way of boosting the finances of the Law School. We LL.M.s have excelled in our Law studies, both in the USA and around the world, and endured a tough selection process to secure a place in NYU. Moreover, the foreign LL.M.s bring NYU the international image it is so proud of. Our voice deserves to be heard with the same strength as the voice of the JDs.

One of the main concerns of an LL.M. is job prospects. We acknowledge NYU makes an effort to propel us in the job market, but there’s much more to be done. Are three people enough staff to manage the work counseling for 450 LL.M.s? Why are there so few offers for LL.M.s in the Career Services Management system? Does OCS stress to potential employers that most LL.M.s have, as opposed to JDs, legal work experience in top law firms, national and international organizations, and academia?

In some courses there are over 70 students. Is that reasonable bearing in mind our matriculation fees? Isn’t it possible to offer more sections of the same course?

$3.45 for a coffee latte? Are you kidding? Food, which is provided in Vanderbilt Hall and Furman Hall by a well-known international company, is more expensive than in businesses in the surrounding area. What factors does NYU use to award the cafeteria service in its premises?

Constitutional Law (Sullivan), 17th ed, new: NYU Bookstore $178, Amazon $142.40, Barnes and Noble (paperback) $40.45. Geez! I actually thought NYU Bookstore was the place where books were cheaper, at least for NYU students! Shouldn’t students have at least a discount on the cover price? Why doesn’t our Bookstore have paperback editions of the recommended books, which would substantially lower our book expenses?

Ok, this is really interesting, but what about parties?! Well, those of you who know me have certainly seen me in most of the parties that have been thrown by LL.M.s since we arrived to New York! My view is that our NYU LL.M. Class of 2011 group in Facebook, greatly managed by our friends Roman and Simon, is already doing a great job in organizing social events. But there's one thing that can be done from the SBA: promoting more joint activities with the JDs.

Maybe you’ve asked yourselves these same questions, and you certainly have many other queries that can be tackled through the Student Bar Association. I encourage you to let me know about them!

After all, it is the role of a representative to pose these questions and to struggle to receive satisfying answers from the institution that we all cherish. These are the duties that I’d like to fulfill in the SBA, and I would be honored to have your support for this challenging task.

Regards from your colleague,


Guillermo

sábado, 14 de agosto de 2010

Wine, jazz and butterflies


El lunes (sí, el lunes, todavía estoy de vacaciones ;-), fui a un concierto de jazz con una pareja de amigos, Roberto y Flavia. Previamente habíamos estado cenando en un restaurante del Village llamado Camaje (www.camaje.com), un bistrot con una interesante mezcla de comida francesa y americana. El local es pequeño y acogedor - algunos dirían un tanto claustrofóbico, pero la sensación quedaba disminuida porque su fachada está completamente abierta a la calle. Me pregunto cómo lo solucionarán cuando los termómetros bajen hasta los - 10 ºC... La cocina no tiene excesivas pretensiones, así que mi steak con puré de patatas de Yukon me dejó bastante satisfecho. Roberto y Flavia comieron hamburguesa y crêpes, que aprobaron sin excesivo entusiasmo. Un punto a favor de Camaje es que tienen una carta de vinos limitada pero de precios ajustados, algo que se agradece en esta ciudad por aquellos que no nos resignamos a regar las comidas con una vil cerveza. Tomamos un Malbec argentino bastante correcto, de cuyo nombre no me acuerdo, pero tampoco es necesario recordar.

Lo mejor de la velada, aparte de la conversación con Roberto y Flavia, fue el concierto de jazz en el Zinc bar (www.zincbar.com). Yo sé tanto de jazz como de jota aragonesa, pero disfruté como un enano. Por otro lado, la buena música es como el buen vino: un melómano puede explicarte con detalle por qué le gusta una pieza y cuáles son sus virtudes, de la misma forma que un enómano (me acabo de inventar la palabra) puede dar una nota de cata acertada. Pero igual que todos sentimos cuándo estamos bebiendo un buen vino y cuándo nos están sirviendo vinagre, la buena música es fácil de apreciar por cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad.

El grupo que tocaba tenía el atractivo añadido de estar capitaneado por el hijo del difunto - y según me explicó Roberto, revolucionario del bajo eléctrico en el jazz, Jaco Pastorius. Felix Pastorius es un chaval que no debe pasar de los 28 años y, con sus playeras y su tatuaje en el pecho, tiene más pinta de jugador de básquet que de músico profesional. Pero si su padre viera el ritmo endiablado con el que acaricia el mismo instrumento que él tocaba estaría orgulloso de su vástago [link de vídeo casero de un momento de la actuación: http://www.facebook.com/video/video.php?v=1545547767186&ref=mf].

Lo que me fascina del jazz, ahora que lo estoy descubriendo, es el ritmo de esta música. Es fácil dejarse absorber por una escala de guitarra, por el baqueteo (nueva palabra, hoy estoy creativo) de la batería, por el sonido grave y de fondo del bajo. Es el ritmo mismo de la vida, y el jazz te habla de tu propia vida, a veces frenética e incontrolable, a veces melancólica y hasta desdichada, otras exultante y llena de brillo. Seguramente estas disquisiciones, que se iban dibujando en mi mente mientras contemplaba el concierto, se veían favorecidas por la acumulación del vino y el bourbon que, para entonces, estaba consumiendo en generosas cantidades. Y seguramente también por ese motivo me quedé alucinado cuando, al contemplar el movimiento continuo de las baquetas del batería, me pareció idéntico al batir de las alas de una mariposa. Maldito - bendito - jazz.

(English version)

Last Monday (yeah, Monday, I’m still on vacation ;-) I saw a jazz concert with a couple friend of mine, Roberto and Flavia. We previously had dinner in a Village restaurant called Camaje (www.camaje.com), a bistro with an interesting mix of French and American food. The venue is small and cozy - some could rightly say rather claustrophobic, but this sensation is diminished by the fact of having an open to the street façade. I wonder how they will work it out when thermometers drop to -10 ºC... Food is not excessively pretentious, and hence my steak with Yukon potatoes mash and shallots was quite satisfying. Roberto and Flavia had a hamburger and crêpes, that got a non enthusiastic approval. One thing in Camaje’s side is that they have a limited but inexpensive wine list, something those of us who prefer wine rather than vulgar beer appreciate. We had a nice Argentinian Malbec, the name of which I can’t recall but does not deserved being recalled in any case.

The best thing of the evening, besides the conversation with Roberto and Flavia, was the jazz concert at Zinc bar (www.zincbar.com). My knowledge about jazz is as extensive as my knowledge of jota aragonesa, but I had a great time. Moreover, good music is like good wine: a music connoisseur is able to explain with detail why he likes one special song and what its virtues are, to the same extent that a wine lover can convey a precise tasting note. But, just as we all know when we’re drinking a nice wine and when we have been served vinegar, good music can be appreciated by whoever has some sensitivity.

The group playing that night had the additional interest of being led by the son of the late Jaco Pastorius, who, according to Roberto’s explanations, completely revolutionized the use of electric bass in jazz. Felix Pastorius is a non more than 28 years old chap who, from his trainers and tattoo in the chest looks more like a basket player than a professional musician. But his father would be proud to see the devilish speed at which his son plays the same instrument he cherished so much [a link to a homemade video of a moment of the show: http://www.facebook.com/video/video.php?v=1545547767186&ref=mf].

What fascinates me about jazz, now that I’m starting to discover it, is the rhythm of this music. It is really easy lo give up to a guitar scale, to the percussion of the drumsticks, to the background low sound of the bass. It’s life’s rhythm, and jazz talks about your own life, sometimes frenetic and uncontrollable, sometimes melancholic and even miserable, others jubilant and full of light. Most probably these reflections, that crossed my mind while I was listening to the concert, were favored by the accumulation of wine and bourbon which, at that time, I had happily consumed. And most probably as well for that reason I was mesmerized when I observed the continuous movement of the drumsticks and they appeared to me like the flapping wings of a butterfly. Damn - holy - jazz.

viernes, 13 de agosto de 2010

Excusatio non petita (Little Italy y Chinatown)



(go to the bottom for the English version)

Una de las zonas más conocidas de esta ciudad eterna (con el permiso de Roma) es, precisamente, Little Italy. A esta fama han contribuido sin duda alguna las películas de gángsters, singularmente El Padrino. Pues bien, quien vaya a Little Italy y espere encontrar a Don Vito comprando en una frutería escoltado por dos tipos de mandíbula prominente y abrigo abultado se llevará una gran decepción. La Piccola Italia, como gustan de llamarla aquí, ha sido ido arrinconada poco a poco hasta quedar reducida a una única calle, Mulberry street. Y esta calle no es ni siquiera un lugar donde haya vida de barrio o algo que se le parezca, sino un parque temático para los turistas con dos tipos de negocios: restaurantes (italianos, eso sí, pero de escasa calidad), y tiendas de souvenirs.

El motivo de este cambio es claro y fácilmente comprobable, y también tiene nombre de barrio famoso: Chinatown. Es impresionante pasear por las calles que rodean Mulberry y comprobar como todas, absolutamente todas, están copadas por negocios chinos de todo tipo: pescaderías, fruterías, bancos, tiendas de electrónica. Si Little Italy no merece tal nombre, puesto que no representa en modo alguno una versión reducida del país transalpino, el término Chinatown describe perfectamente lo que es: una ciudad china dentro de otra ciudad, la inefable Nueva York.

Que Chinatown se está comiendo a Little Italy se comprueba en un detalle que puede pasar desapercibido a primera vista, pero resulta muy significativo: Little Italy, i.e. Mulberry Street, está copada de banderas italianas y de pancartas con el nombre del barrio. Da la impresión que los lugareños se esfuerzan denodadamente por reforzar, o quizás salvar, su identidad, como si quisieran proclamar que todavía están allí. Excusatio non petita, accusatio manifesta...
En cambio, en Chinatown no vi ni una sola bandera china. No es necesario. Sus habitantes saben que están allí para quedarse, y no necesitan convencer a los visitantes de ello. Poseen la tranquila serenidad de quien se sabe vencedor de la batalla.

English version

One of the most well-known neighbourhoods of this eternal city (with Rome’s permission) is Little Italy. Gangsters’ films have undoubtedly contributed to this reputation, most notably The Padrino. However, those who expect to spot here Don Vito buying in a fruit store escorted by two guys with prominent jaws and bulky jackets will be greatly disappointed. Piccola Italia, as locals like to call it, has been reduced to one single street: Mulberry. And this street is not even a place where you might find neighbourhood life or anything of the kind, but a touristic theme park with two kinds of businesses: restaurants (Italian indeed, but cheesy) and souvenirs’ shops.

The reason for this change is clear and easy to check, and has the name of another famous neighbourhood: Chinatown. It is truly impressing to stroll around the streets that surround Mulberry and realize that absolutely all of them are packed with Chinese businesses of all kinds: fish shops, fruit stores, banks, electronics’ shops. If Little Italy doesn’t live up to its name, since it isn’t by far a reduced version of the transalpine country, the term Chinatown accurately describes what this is: a Chinese town inside another city, amazing New York.

You can understand that Chinatown is eating Little Italy by a detail that might be unnoticed at first sight, but is highly significant: Little Italy, i.e. Mulberry Street, is full of Italian flags and posters with its name. It’s as if locals were struggling to reinforce, or maybe save, their identity, as if they were trying to shout that they are still there. Excusatio non petita, accusatio manifesta...

Conversely, I did not see one Chinese flag in Chinatown. It is not necessary. Its inhabitants know they are here to stay, and do not need to convince visitors about it. They possess the serene calmness of he who knows himself winner of the battle.

martes, 13 de julio de 2010

Terminus



Lima (13 y 14 de julio)

Snif, snif, ya lo dice la canción, nada es para siempre…
Lima es una ciudad más bien gris…literalmente. Al menos en invierno, cuando apenas se ve el sol, oculto permanente por una mezcla de nubes-niebla-smog que tiñe la urbe de un color mediocre y melancólico. Espero tener algún día la oportunidad de visitarla en otro momento del año.
Lo único destacable fue la vista de la playa de Miraflores desde el Parque del Amor (sí, se llama así, en serio). Finalmente el cielo se había despejado y decidí sentarme a contemplar la puesta de sol. Las parejas paseaban de la mano o se prodigaban cariño en los bancos del parque. En la playa los surfistas esperaban la última ola del día para que les llevara hasta la orilla, y la sensación de fin del camino empezaba a inundarme como un veneno dulce que se va extendiendo poco a poco.
De repente, las nubes volvieron a cubrir el sol, y me quedé sin mi idílico ocaso. Resignado, guardé mi cámara en la bolsa y volví al hotel. El viaje había acabado.

lunes, 12 de julio de 2010

Huacachina e Islas Ballestas



Huacachina y las islas Ballestas (10 a 12 de julio de 2010)

Los últimos lugares que visité antes de llegar a Lima fueron Huacachina, un oasis en el desierto cerca de la ciudad de Ica, y las islas Ballestas, un parque natural cercano a Pisco, localidad famosa por la bebida espirituosa del mismo nombre, ingrediente básico del Pisco Sour.
Esta parte del viaje la compartí con Maggie y François, una pareja francesa encantadora con la que, por caprichos del destino, había ido coincidiendo desde Machu Picchu.
En Huacachina no hay mucho que hacer, salvo ver la salida y puesta de sol entre las dunas, ir en buggy y hacer sandboard (adaptación del snowboard a la arena del desierto). Bueno, ¡eso y ver a la selección española ganar la copa del Mundo! Yupiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!
De las islas Ballestas me quedo con las imágenes de los leones marinos rezongando sobre las rocas, ajenos a las ávidas miradas de los turistas buscando la foto “mona” del viaje.

viernes, 9 de julio de 2010

Cumpliendo sueños (y los excesos del desayuno)



Nazca, 9 de julio de 2010

Cuando tenía 9 años leí en un libro de aprendizaje de inglés (el mítico Discoveries) sobre la existencia de unas líneas y figuras de grandes dimensiones en el desierto de Nazca, Perú. Estas imágenes, realizadas entre los siglos I y VI d.C. por la cultura homónima, la Nazca, consisten en líneas que a veces se extienden hasta donde abarca la vista, así como dibujos que llegan a alcanzar los 100 metros de longitud y representan animales como el mono, la araña, la ballena, y también seres humanos.
Se ha especulado y se sigue especulando sobre los motivos que llevaron a los nazcas a realizarlas. Algunos estudiosos sugieren que eran un calendario astronómico para saber cuándo plantar y recoger sus cosechas, otros ven en ellas símbolos religiosos y rituales, y más recientemente está cobrando fuerza la teoría de que indicaban la ubicación de pozos de agua – el desierto de Nazca es uno de los lugares con menor pluviosidad del mundo.
Probablemente las Líneas de Nazca no tengan una única explicación, sino varias de las que acabo de apuntar. Pero lo verdaderamente sorprendente es que sólo pueden ser apreciadas desde el aire, puesto que no hay elevaciones cercanas que permitan contemplarlas y que faciliten su trazado, lo cual suscita numerosos interrogantes sobre su realización.
Como decía al inicio, la primera vez que oí hablar de Las Líneas de Nazca fue hace veinte años. Desde entonces el recuerdo de las mismas me había sobrevenido en numerosas ocasiones, y al igual que Machu Picchu tenía una enorme curiosidad por verlas algún día.
Finalmente pude hacerlo el pasado 9 de julio, en un vuelo en avioneta de unos 25 minutos. Ahora puedo decir que son realmente impresionantes, al tiempo que os doy un consejo: ¡no se os ocurra nunca sobrevolarlas justo después de desayunar!
Pensaba que las avionetas se movían menos… mi estómago se convirtió en una centrifugadora en la que las tostadas se mezclaban sin pudor alguno con el café con leche y el zumo de naranja, y acabé olvidándome de las líneas, los animales y mi cámara de fotos para centrarme en mirar al horizonte y desear que el vuelo acabara cuanto antes. Pero estuve allí…