martes, 22 de junio de 2010

¡Feliz Año Nuevo! (Aymara)



Copacabana, lago Titicaca (el lugar que dio nombre a la famosa playa de Copacabana, por cierto ;-)

El día 21 de junio fue el solsticio de invierno aquí en el Hemisferio Sur. Además, en esta fecha se celebra el Año Nuevo Aymara, y por extensión el Año Nuevo Andino.

Las culturas precolombinas, y las que descienden de ellas, veneraban al Sol (Inti) como dios principal. Por ello, aunque en algún lugar he leído que la celebración del Año Nuevo Aymara es en realidad muy reciente, tiene sentido que en el solsticio se congreguen para recibir al astro, precisamente en el momento en que se une a la otra divinidad principal indígena, la Pachamama o Madre Tierra.

Hay algunos lugares donde esta fecha es especialmente celebrada, como Tiahuanaco (o Tiwanako), donde se hace la "recepción oficial" en la que participa el propio Evo Morales, o el lago Titicaca, en el cual la leyenda afirma que nació el Sol. Mi hermana y yo escogimos este lugar para reunirnos, junto con algunas amigas suyas. El domingo 20 estuvimos en la Isla del Sol, en el centro del lago, y el lunes 21 nos despertamos prontito para ver el amanecer en una colina de Copacabana.

La ceremonia fue muy interesante. Se había congregado mucha gente (unas 400 personas, básicamente aymaras), en torno a los amautas, los "chamanes" aymaras, que oficiaban el acto. Durante el mismo se da gracias al Sol y se le pide por todo tipo de causas (salud, dinero, estudios, bienestar mundial), apelando a la paternidad que este dios tiene sobre todos nosotros. Es interesante mencionar que aparte de las autoridades religiosas aymaras también había en el círculo principal un franciscano, así como un amauta de nacionalidad francesa con el que pude conversar y me explicó que él es católico. En Bolivia la religión católica y las creencias originarias de los nativos se mezclan de manera fascinante, por lo que no es raro observar una fachada de una iglesia que tenga imágenes "paganas" como un sol y una luna o una mujer con el pecho descubierto.

Pero lo más importante de la celebración son las ofrendas a la Pachamama: hojas de coca, imágenes de cera llamadas misterios que varían en función de la gracia que se solicite, dinero, etc. Todas ellas que se queman en una pila, después de challar (verter) alcohol en la misma.

Y por supuesto cada persona le pide algo al Inti. ¿Alguien se atreve a adivinar qué le pedí yo? Lo que sí os diré es que olvidé solicitar que el resto del viaje me fuera propicio. Vistos algunos antecedentes, no habría estado de más...supongo que si no lo pensé entonces, fue porque este viaje me está dando tanto, que los pequeños tropiezos me parecen ahora una nimiedad. ¡Ojalá siga siendo así!

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